La primera es la Terapia Gestalt.
Hace cuatro años decidí formarme como Terapeuta Gestalt en el Instituto de Psicoterapia Gestalt de Madrid, IPG. De esta manera, inicié una profunda travesía hacia mi propio mundo, hacia mis vísceras, mis intimidades, mis pensamientos, mi caos y mis emociones.
Este viaje abrió la caja de pandora y cambió mi vida.
Ese recorrido me condujo a lugares desconocidos, oscuros y extraños; a cuevas familiares y cómodas, pero al mismo tiempo, ajenas y temidas.
Me llevó a lo que yo llamo en terapia mi sótano: ese sitio formado por mi luz y mis sombras; ese mundo que me acompaña siempre, que me ama y me odia,
que me habita todos los días todo el día.
¿Qué hay en ese mundo? ¿Cómo existo en mi interior? ¿Qué me ata y qué me libera? ¿Cuáles son mis bloqueos, mis vergüenzas, mis miedos y mis traumas?
¿Escucho las voces que me ayudan, las que me motivan; las que me gritan y me asfixian; las que me halagan y las que me enjuician?
¿Me reconozco en ese mundo?
¿Me habito en mí?
¿Soy libre o soy prisionera?
¿Quién -y cómo- soy ahí dentro?
Estas preguntas fueron el éxodo de mi peregrinación en la Gestalt. Y lo siguen siendo porque la vida es un cambio constante y sigo descubriéndome cada día.
La terapia Gestalt es el acompañamiento en este viaje. Es el descubrimiento de uno mismo a través del darse cuenta -el famoso awareness, el aja moment-.
De esta manera, podemos hacernos responsables de todo lo que sucede en nuestra vida.
SOLO TÚ SABES QUIÉN ERES REALMENTE.
En el momento en el que decidas ver -aceptando- quién eres y cómo eres,
tu vida cambiará para siempre.
Y en este camino del AQUÍ Y EL AHORA, yo te acompaño.
Mi segunda gran pasión es la escritura terapéutica.
Para mí, toda la escritura es terapéutica, si no, basta con abrir un libro (el que sea) y observar cómo el autor (a) deja un poco de sí mismo (a) en el papel.
Lo importante no es tanto el acto de escribir, sino de ver lo que sucede con lo escrito.
Nuestra palabra es la fuente todopoderosa: nos puede salvar, sanar, bendecir y condenar.
En el papel se vuelve inmortal.
ESCRIBIR ES PACTAR CON NUESTRAS PALABRAS.
Es una herramienta espiritual concebida en una dimensión de la energía universal: es alquimia, es potencia, es diamante que corta.
Te invito a explorar tu propio lenguaje, a conocer todo lo que escondes, a escribir. Escribirte.

