los 4 acuerdos de la sabiduría tolteca

Resumen publicado en el blog oficial de la Biblioteca de la AECID. Se puede solicitar el préstamo del libro en la Biblioteca (SIGNATURA 2b-37760).

La domesticación y el sueño del planeta

Lo que ves y escuchas ahora mismo no es más que un sueño… Sueñas con el cerebro despierto. Soñar es la función principal de la mente… Antes de que naciésemos, aquellos que nos precedieron crearon un enorme sueño externo que llamaremos el sueño de la sociedad. Este sueño incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y maneras de ser, sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones.  El sueño externo tiene tantas reglas que, cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. El sueño externo utiliza a mamá y papá, la escuela y la religión para enseñarnos a soñar… Los adultos que nos rodeaban captaron nuestra atención y, por medio de la repetición, introdujeron información en nuestra mente. Así es como aprendimos todo lo que sabemos. Una vez entendemos el código, nuestra atención queda atrapada y la energía se transfiere de una persona a otra…. La única forma de almacenar información es por acuerdo… Llamo a este proceso «la domesticación de los seres humanos»… Uno a uno, todos esos acuerdos forman el Libro de la Ley y dirigen nuestro sueño… El Juez interior utiliza lo que está en nuestro Libro de la Ley para juzgar todo lo que hacemos y dejamos de hacer… Hay otra parte en nosotros que recibe los juicios, y a esa parte la llamamos «la Víctima». La Víctima carga con la culpa, el reproche y la vergüenza… Cualquier cosa que vaya contra el Libro de la Ley hará que sintamos una extraña sensación en el plexo solar, una sensación que se llama miedo… Aunque el Libro de la Ley esté equivocado, hace que nos sintamos seguros… Nuestro mayor miedo es arriesgarnos a vivir: correr el riesgo de estar vivos y de expresar lo que realmente somos. Hemos aprendido a vivir intentando satisfacer las exigencias de otras personas… Durante el proceso de domesticación, nos formamos una imagen mental de la perfección… pero no encajamos en ella… Como no somos perfectos, nos rechazamos a nosotros mismos… Nadie, en toda tu vida, te ha maltratado más que tú mismo.

EL PRELUDIO DE UN NUEVO SUEÑO.

Has establecido millares de acuerdos contigo mismo, con otras personas, con el sueño que es tu vida, con Dios, con la sociedad, con tus padres, con tu pareja, con tus hijos; pero los acuerdos más importantes son los que has hecho contigo mismo. En esos acuerdos dices: «Esto es lo que soy. Esto es lo que creo. Soy capaz de hacer ciertas cosas y hay otras que no puedo hacer…» … Un solo acuerdo no sería un gran problema, pero tenemos muchos acuerdos que nos hacen sufrir… Si quieres vivir con alegría y satisfacción, debes hallar la valentía necesaria para romper esos acuerdos que se basan en el miedo y reclamar tu poder personal… Si los adoptas, estos cuatro acuerdos crearán el poder personal necesario para que cambies todo tu antiguo sistema de acuerdos… Se necesita una gran voluntad para adoptarlos.

EL PRIMER ACUERDO: Sé impecable con tus palabras

El primer acuerdo es el más importante y también el más difícil de cumplir… consiste en ser impecable con tus palabras. ¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear… Tú plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas… Durante nuestra domesticación, nuestros padres y hermanos expresaban sus opiniones sobre nosotros sin pensar. Nosotros nos creíamos lo que nos decían y vivíamos con el miedo que nos provocaban sus opiniones, como la de que no servíamos para nadar, para los deportes o para escribir… ¿Qué significa la palabra «impecabilidad»?. Significa «sin pecado». … Un pecado es cualquier cosa que haces que va contra ti… Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa… Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte… Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo… significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo… No somos impecables con nuestras palabras… Por lo general, empleamos las palabras para propagar nuestro veneno personal: para expresar rabia, celos, envidia y odio…y así es como creamos y perpetuamos el sueño del infierno.

Si adoptamos el Primer Acuerdo y somos impecables con nuestras palabras, cualquier veneno emocional acabará por desaparecer de nuestra mente y dejaremos de transmitirlo en nuestras relaciones personales… La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará inmunidad… Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima… La impecabilidad de tus palabras te llevará a la libertad personal, al éxito y a la abundancia; hará que el miedo desaparezca y lo transformará en amor y alegría.

EL SEGUNDO ACUERDO: No te tomes nada personalmente

El Segundo Acuerdo consiste en no tomarte nada personalmente. Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras atrapado … en lo que llamamos «la importancia personal»… Durante el período de nuestra domesticación, aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma personal… Pero nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente… Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para los depredadores… Pero si no te lo tomas personalmente, serás inmune a todo veneno.

Es posible que incluso me digas: «Miguel, lo que dices me duele». Pero lo que te duele no es lo que yo digo, sino las heridas que tienes y que yo he rozado con lo que he dicho. Eres tú mismo quien se hace daño. Si alguien te dice que eres maravilloso, no lo dice por ti. Tú sabes que eres maravilloso. No es necesario que otras personas te lo digan para creerlo… No te tomes nada personalmente porque, si lo haces, te expones a sufrir por nada… Bastará con practicar el Segundo Acuerdo para que empieces a romper docenas de pequeños acuerdos que te hacen sufrir. Y si practicas además el Primer Acuerdo, romperás el 75 por ciento de estos pequeños acuerdos que te mantienen atrapado.

EL TERCER ACUERDO: No hagas suposiciones

El tercer acuerdo consiste en no hacer suposiciones. Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto… Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada… Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento… Cuando ya no hagas suposiciones, tus palabras se volverán impecables.

EL CUARTO ACUERDO: Haz siempre lo máximo que puedas

Sólo hay un acuerdo más, pero es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados. Es este: Haz siempre lo máximo que puedas… en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno. Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos… Si haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad.

Expresar lo que eres es emprender la acción. Puede que tengas grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es la acción… No necesitamos saber ni probar nada. Ser, arriesgarnos a vivir y disfrutar de nuestra vida, es lo único que importa.

Los Cuatro Acuerdos son un resumen de la maestría de la transformación, una de las maestrías de los toltecas. Transformas el infierno en cielo… Para mantenerlos, necesitas una voluntad fuerte porque vayamos donde vayamos descubrimos que nuestro camino está lleno de obstáculos… Por esta razón es necesario que seas un gran cazador, un gran guerrero capaz de defender los Cuatro Acuerdos con tu vida. Tu felicidad, tu libertad, toda tu manera de vivir dependen de ello. El objetivo del guerrero es trascender este mundo, escapar de este infierno y no regresar jamás a él… Tal como nos enseñan los toltecas, la recompensa consiste en trascender la experiencia humana del sufrimiento, y convertirse en la encarnación de Dios…

EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD: Romper viejos acuerdos

Todos hablan de libertad. Distintas personas, diferentes razas y distintos países luchan por la libertad en todo el mundo. La verdadera libertad está relacionada con el espíritu humano: es la libertad de ser quienes realmente somos. ¿Quién nos impide ser libres? Nosotros mismos.  Si vemos a un niño de dos o tres años, o quizá de cuatro, descubrimos un ser humano libre. Hace lo que quiere hacer… ¿Qué le ha pasado al ser humano adulto? … el Libro de la Ley, el gran Juez, la Víctima y el sistema de creencias dirigen su vida, y ya no es libre porque no le permiten ser quien realmente es… Ya es hora de que te liberes de la tiranía del Juez y de que cambies los fundamentos de tus propios acuerdos. Ya es hora de que te liberes del papel de Víctima.

Existen tres maestrías que llevan a la gente a convertirse en toltecas. La primera es la Maestría de la Conciencia: ser conscientes de quiénes somos realmente, con todas nuestras posibilidades. La segunda es la Maestría de la Transformación: cómo cambiar, cómo liberarnos de la domesticación. La tercera es la Maestría del Intento: el Intento es esa parte de la vida que hace que la transformación de la energía sea posible; es el ser viviente que envuelve toda energía; Es la vida misma; es el amor incondicional.

Los toltecas comparan al Juez, a la Víctima y el sistema de Creencias con un parásito que invade la mente humana… todos los seres humanos domesticados están enfermos. Lo están porque un parásito controla su mente y su cerebro, un parásito que se alimenta de las emociones negativas que provoca el miedo. El parásito el juez, la Víctima y el sistema de creencias controla nuestra mente y nuestro sueño personal. El parásito sueña en nuestra mente y vive en nuestro cuerpo. Se alimenta de las emociones que surgen del miedo, y le encantan el drama y el sufrimiento…

Quienes siguen las tradiciones chamánicas de América, desde Canadá hasta Argentina, se llaman a sí mismos guerreros. ¿Quién es un guerrero? Es el que se rebela contra la invasión del parásito. En el mejor de los casos, ser un guerrero nos da la oportunidad de trascender el sueño del planeta y cambiar nuestro sueño personal por otro al que llamamos cielo.

Si queremos ser libres, tenemos que destruir el parásito. 1.Una solución es atacar sus cabezas una a una, es decir, enfrentarnos a nuestros miedos uno a uno. 2.Una segunda solución sería dejar de alimentar al parásito. Para hacerlo debemos abstenernos de alimentar las emociones que surgen del miedo. 3.Una tercera solución es la que se denomina la iniciación a la muerte. Esta iniciación se encuentra en muchas tradiciones y escuelas de todo el mundo… Es una muerte simbólica que mata al parásito sin dañar nuestro cuerpo…

Publicado por eunicemier

Nace. Crece. Escribe. Se multiplica. Y a veces muere.

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